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simbolo01Etimológicamente la palabra PSICOLOGÍA está compuesta por dos voces griegas:

Psyké: ALMA               ··········                 Logos: ESTUDIO O CIENCIA

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En su inicio se trata del “Estudio del Alma” y en su proceso de evolución hasta la actualidad amplía la definición con la “Ciencia de la Conducta Humana”.

simbolo02La palabra YOGA proviene del sánscrito, la lengua de los Vedas.

Significa UNIÓN o SÍNTESIS.

El Yoga es un estado de conciencia.

En nuestra Escuela se define Yoga como la unión consciente con la más pura Esencia de uno mismo.

 

LA HISTORIA DEL BAMBÚ JAPONÉS

Un agricultor sabe que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada visible con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y parece no apto para impacientes: La semilla es dura como la cáscara de una nuez; la siembras, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.

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Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros. Significa que ¿sólo tardo seis semanas en crecer?, ¿qué todos los años previos en que se le cuidó, abonó y regó no sirvieron?.

No, la verdad es que tardó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Estos años los invierte en fortalecer sus raíces y afianzar sus virtudes; la fortaleza y la flexibilidad.

En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es consecuencia del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Otros aspiran resultados a corto plazo, y abandonan justo cuando ya estaban por llegar a la meta.

En ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

Es en esos momentos, cuando podemos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que mientras no nos rindamos y abandonemos por no ver el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo: internamente estamos creciendo y  madurando.

El triunfo es un proceso que lleva tiempo y dedicación; exige cambios, acción y paciencia. Paciencia con los ciclos de la vida y el trabajo individual.

Es necesario perseverar fertilizando y regando para que, cuando llegue el momento adecuado, el resultado brote de forma natural y pueda sostenerse cuando se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…

quizá sólo estés echando raíces…

Versionado de “La brújula interior”, Alex Rovira